Las 68 olas de calor de España desde 1975 The Talks Today
Las 68 olas de calor de España desde 1975

Las 68 olas de calor de España desde 1975

Las 68 olas de calor de España desde 1975

Las olas de calor se han convertido en un fenómeno cada vez más frecuente en España. El verano de 2022, con una temperatura media de 24 grados, fue el más cálido desde el comienzo de la serie (histórica) en 1961, y el que registró más días en olas de calor, con 41 en total, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

La Aemet define como ola de calor aquellos episodios “de al menos tres días consecutivos, en que, como mínimo, el 10% de las 137 estaciones seleccionadas registran máximas por encima del percentil del 95% de la serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto en el periodo 1971-2000”. Desde 1975, la Aemet ha detectado 68 olas de calor en la España peninsular y otras 42 en las islas Canarias.

Las olas de calor del verano de 2022

El informe sobre el estado del clima de España 2022 de la Aemet señala que la ola de calor de mayor extensión geográfica e intensidad de la serie histórica –y la segunda de mayor duración– tuvo lugar el verano pasado, entre los días 9 y 26 de julio de 2022. La segunda ola de calor del verano de 2022 duró 18 días, afectó a 44 provincias y presentó una anomalía de temperatura de 4,5 grados centígrados.

La tercera ola de calor del verano de 2022 se inició apenas tres días después y se prolongó otros 16, lo que la convirtió en la tercera ola más larga registrada en España desde el año 1975, según refleja el informe de Aemet. Al final de la estación, todas las provincias de España salvo Pontevedra experimentaron al menos una ola de calor, según los datos de Aemet.

Los expertos prevén un empeoramiento de la situación en las próximas décadas

Dominic Royé, profesor de Geografía en la Universidad de Santiago de Compostela, asegura a Newtral.es que los episodios de calor extremo del verano de 2022 son un anticipo de “lo que se predice que ocurrirá, como muy tarde, a mitad de siglo. Será la nueva normalidad de las próximas décadas”, afirma.

En un estudio publicado en 2021 en la revista Atmospheric Research junto con Nieves Lorenzo y Alejandro Díaz-Poso, Royé pronostica que el número medio anual de días de ola de calor en la península ibérica se incrementará un 104% hasta 2050. 

El estudio defiende que en España “las olas de calor no solo serán más intensas y frecuentes” en las próximas décadas, sino que “cubrirán una superficie cada vez más amplia de la península ibérica”, lo que supone “un escenario con más población afectada, mayor riesgo de incendios forestales y mayor demanda energética”, según recoge The Conversation.

“La tendencia es que haya un aumento generalizado de los días de ola de calor en toda España, pero especialmente en el sur y en el litoral mediterráneo. En Galicia, los días de calor no van a aumentar tanto, debido a su ubicación geográfica en la fachada atlántica”, explica Royé.

El verano de 2023 también será cálido

La predicción estacional de la Aemet estima que hay un 60% de probabilidades de que los meses de julio a septiembre de 2023 sean más cálidos de lo habitual en la península ibérica, y elevó esta probabilidad hasta el 70% en las islas Canarias y Baleares. 

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El primer aviso especial de ola de calor de la Aemet en este verano se prolongó entre el 25 y el 28 de junio y estuvo focalizado en el suroeste peninsular. No obstante, la Aemet señala a Newtral.es que el episodio de temperaturas extremas no cumplió finalmente los requisitos que fija la agencia estatal para ser considerada ola de calor.

Royé considera recomendable revisar “la definición de ola de calor de la Aemet”, puesto que “está un poco anticuada”. “A veces los meses de mayo o junio no entran en sus umbrales, y siempre exigen un mismo nivel de expansión en el territorio español, superior al 10%”, explica.

La Aemet ha emitido un nuevo aviso especial por ola de calor para el próximo lunes 10 de julio, que se prolongará al menos hasta el miércoles 12 ante la llegada de una masa de aire de origen sahariano. La agencia estatal prevé que afectará principalmente a la mitad sur peninsular y que se registrarán temperaturas de hasta 44 grados en puntos del valle del Guadalquivir.

Las olas de calor provocan muertes y hospitalizaciones

La Organización Mundial de la Salud (OMS) defiende que el aumento de las temperaturas afecta a todos los grupos de población, pero especialmente a “los ancianos, los niños, las mujeres embarazadas, los trabajadores manuales y en exteriores, los deportistas y los pobres”.

La OMS recuerda que la exposición al calor puede provocar insolación, deshidratación severa o calambres, y acelerar la muerte por enfermedades crónicas, respiratorias, cardiovasculares. “Las muertes y hospitalizaciones por calor pueden ocurrir extremadamente rápido (el mismo día) o tener un efecto retardado (varios días después) y acelerar la muerte o la enfermedad en personas ya frágiles, particularmente en los primeros días de la ola de calor”.

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Marta Olazabal, investigadora del Basque Center for Climate Change (BC3), recuerda que la mayor frecuencia e intensidad de las olas de calor es especialmente preocupante en las ciudades, donde el efecto isla de calor “eleva sus temperatura en 10 grados respecto a las zonas periurbanas y rurales”

Reducir el asfalto, introducir infraestructura verde e invertir en aislamiento térmico: la receta para afrontar el calor extremo en las ciudades

Para combatir este efecto, Olazabal propone tres medidas. Por un lado, considera “indispensable” reducir la extensión del asfalto y del espacio para el vehículo motorizado, ya que este material “acumula temperaturas increíbles”. Por otro, recomienda “introducir infraestructura verde” como árboles, sombreado, parques o zonas de agua para refrescar. 

Otra de sus apuestas es “invertir en aislamiento térmico”, una medida que “reduciría la temperatura y el consumo energético de las viviendas, pero que requiere unos procesos más lentos”. “Hay falta de sensibilidad con la emergencia climática. Es un problema de salud pública, que se está politizando. Estamos viendo cómo los nuevos Gobiernos municipales están optando por retirar las Zonas de Bajas Emisiones (ZBS) o despeatonalizar las calles, cuando son medidas que van a favor de la salud, de la calidad ambiental y de generar ciudades más vivibles”, afirma la investigadora del Basque Center for Climate Change (BC3).